Sentimos que Guatemala ha ingresado a un periodo de
acelerada descomposición en distintas manifestaciones de la vida ciudadana,
incluyendo la moral y los valores de convivencia. Esa descomposición, se
manifiesta también en la ruina de la política, de la legalidad y en el extravío
de la misión de las instituciones públicas. Las relaciones sociopolíticas que
se construyen desde el Estado y que sirven de referencia a la sociedad entera, son
mediadas casi exclusivamente por el patrimonialismo, el clientelismo y la
corrupción.
Adicionalmente, se ha exacerbado la crisis social como
consecuencia de la precariedad del empleo, el bloqueo de pequeñas y medianas
empresas, pero que representarían múltiples inversiones productivas de amplio
beneficio a la población, y las débiles políticas de salud, educación, vivienda
y nutrición.
Se observa la huida de talentos jóvenes en todos los
estratos de la sociedad y en prácticamente todo el territorio nacional; jóvenes
que ya no encuentran futuro en Guatemala. La pérdida del talento humano y la
degradación forzada de los valores de convivencia son el indicador definitivo
de un país que desciende al caos, como ha ocurrido en algunos países de África
y del Caribe.
Ese conjunto de problemas nos acerca riesgosamente a una
condición de disolución social, por la pérdida de la autoridad legítima
materializada en el Estado. A juicio del G4 el primer paso para superar el
estadio actual es reconocer la existencia de una crisis profunda y
generalizada, identificar su naturaleza y manifestaciones múltiples.
Es una crisis:
• De la institucionalidad pública, de su funcionalidad,
de su credibilidad y de incapacidad para el cumplimiento de sus mandatos
constitucionales.
• De valores y moralidad públicas, gravementelesionadas
por inequívocas señales de, tráfico de influencias y utilización de la
institucionalidad estatal para el enriquecimiento ilícito.
• De falta de confianza de la ciudadanía en las
instituciones del Estado.
• Del compromiso ciudadano con la hacienda pública,
traducida en una crisis fiscal sin precedentes, como consecuencia del deterioro
de la institucionalidad y la confianza públicas, arriba mencionadas.
• Del régimen político, caracterizado por la captura de
instituciones de amplia intermediación y representación social, por parte de
intereses particulares pecuniarios, con la consecuente fragilidad ideológica,
programática y organizativa de la mayoría de partidos políticos, convertidos en
meras herramientas de acción electoral.
Nos parece evidente, como a muchos ciudadanos, que el
pacto constitucional de 1985 se encuentra en una fase terminal de deterioro,
que ya agotó sus posibilidades reales de organizar la convivencia social
democrática de las y los guatemaltecos, porque gran parte de su contenido se ha
convertido en letra muerta o en objeto de escamoteo, burla o interpretación
antojadiza, acomodada a intereses particulares por encima del interés común.
La economía de las clases populares se sostiene gracias a las remesas del casi millón y medio de emigrantes en los Estados Unidos y a la economía informal. Situación que se va agudizando debido al acelerado crecimiento demográfico.
ResponderEliminarLa situación de empobrecimiento se ha agravado por la tragedia de la tormenta tropical Stan, sobre todo en la región del occidente del país (y más concretamente en el departamento de San Marcos), que ha puesto de manifiesto la cruel desigualdad existente. Hasta el presente el Gobierno sólo ha realizado un 36 % de la reconstrucción.